lunes, 2 de marzo de 2015

Anticipándonos al despertar de Angmar: La historia


Hoy presentamos una colaboración de Radurulf. Personalmente me encanta todo lo que escribe Master of Lore y es una delicia poder tenerlo en nuestro idioma para disfrute de todos. Muchas gracias a Master of Lore por cedernos su artículo y a Radurulf por la traducción.
Recordad que podéis hacernos llegar vuestras colaboraciones a susurrosdelbosqueviejo@gmail.com
 

Bueno, antes de empezar con la traducción, aclarar que los apartados precedidos de *( son apuntes míos en los que añado algo de información o hago una pequeña aclaración. Son pocos, pero quería recalcar que no se encuentran en la entrada original.


Decir también que, actualmente, y no tanto por voluntad como por falta de tiempo, estoy empezando, después de poco más de un año desde que me inicié con el Juego Básico, el ciclo de aventuras de La Mina del Enano. Por lo que estando lejos de estos reinos perdidos, he querido sin embargo ofrecer una traducción medianamente decente a un artículo que considero muy completo en cuanto a historia a todos los que hayáis recorrido la Tierra Media desde el principio y podáis disfrutar de esta expansión esperemos en no mucho tiempo y desde el primer día.


¿Por qué? Lo primero porque siento que es algo que debo a este blog y a sus creadores, al haberme ofrecido como voluntario desde el principio pero habiéndome ausentado, como digo, por esta falta de tiempo más que de ganas y por falta de experiencia y no haber aportado nada hasta ahora. Y lo segundo, porque creo en que sólo entendiendo y sabiendo la historia detrás de todas esas cartas a las que les colocamos fichas de progreso es como realmente disfrutaremos el pasar todas estas campañas y misiones.

Sin más, agradecer a la gente que hace el esfuerzo en dedicar tiempo a este blog, os dejo con el artículo:


 ¡El Reino Perdido está "en el barco"! ¡Esperemos que el barco que transporta nuestras cartas no esté maldito como el que llevaba al último Rey del reino perdido durante su retiro definitivo de Angmar! No, suponiendo un paso seguro a través de la Bahía de Hielo de Forochel, deberíamos estar a unas pocas semanas para explorar Eriador con nuestros dos nuevos héroes Dúnedain y el último vestigio de la línea del Rey del Norte. ¡No podría estar más nervioso!


El artículo de hoy recordará qué relatos permanecen de esta historia. ¿Qué es el "reino perdido"? ¿Quiénes fueron sus gobernantes? ¿Cómo se perdió? ¿Y qué tiene todo esto que ver con el despertar de Angmar? La trágica saga del norte no está hecha para los oídos de hombres débiles. ¡Adentrémonos valientemente en los anales de los reyes y los gobernantes y veamos qué podemos aprender acerca del dolor y los pesares de los Dúnedain en la Tierra Media!




¿Quiénes son los Dúnedain?


El comienzo apropiado de la historia de nuestro juego, El Reino Perdido, se encuentra actualmente en el catastrófico final de otro reino perdido. En el año 3319 de la Segundad Edad el reino isleño de Númenor fue totalmente destruido. Como el Akallabêth nos dice, Ilúvatar mostró su poder y una gran grieta se abrió en el mar, el mundo se sacudió. La isla fue engullida por una ola devoradora y calló a las tinieblas, dejó de existir.


Númenor fue entregada por los dioses a los hombres como recompensa por su sufrimiento en la lucha contra Morgoth durante las legendarias batallas de la Primera Edad. Era una isla con una forma parecida a la de una estrella, alzándose en medio de los Mares Calamitosos, al oeste de la Tierra Media y bajo la mirada de Valinor. Númenor sirvió como un hogar para las casas fieles de los hombres y se les concedió sabiduría, poder y una vida más duradera que cualquier otra raza mortal hubiera tenido.


Éste fue el comienzo de los Dúnedain, los Hombres del Oeste. Su primer rey fue el medio-elfo Elros, hermano gemelo de Elrond, que eligió una existencia mortal y aún así vivió 500 años, más que cualquier númeroano que le sucediese. Bajo el reinado de Elros y sus primeros descendientes, los Dúnedain se convirtieron en grandes artesanos y sabios, y aumentaron en estatura tanto en cuerpo como en mente, debido a sus frecuentes relaciones con los Altos Elfos del Reino Bendecido. Se transformaron en marineros hábiles y constructores navales, pero eran hombres de paz, difundiendo sus conocimientos y llevando de nuevo el consuelo a los hombres de la Tierra Media que todavía vivían bajo la Sombra, durante la Segunda Edad.

Desafortunadamente, todo esto cambiaría. A medida que la alegría de los numeroanos crecía, también lo hacía su rechazo a tener que pasar por la tumba. Muchos empezaron a tomarse mal el extraño regalo de la mortalidad otorgado a los hombres por Ilúvatar, en secreto dudaban de la prohibición de los Valar, quiénes no les permitían navegar hacia el oeste, hacia las Tierras Imperecederas de Valinor. De forma orgullosa y necia se aferraban a su carne. Mientras Elros y los primeros gobernantes Dúnedain habían pasado la realeza a sus hijos, el decimotercer rey Tar-Atanamir se negó a renunciar al cetro.


Éste fue un punto de inflexión en la historia de Númenor. Como los Anales del Apéndice- A nos dice:


"Fue Tar-Atanamir el primero en hablar abiertamente en contra de la prohibición de los Valar y declaró que la vida de los Eldar eran suyas por derecho.  Así, la sombra se hizo más profunda y el pensamiento de la muerte oscureció los corazones de la gente. Los numeroanos se dividieron: por un lado estaban los reyes y aquellos que les seguían, separados de los Eldar y los Valar; por otro lado había unos pocos que se nombraron a sí mismos como los Fieles."


Esta arrogancia alcanzó su punto más álgido en el reinado de Ar-Pharazôn el Dorado, el vigesimocuarto rey y el último de los numeroanos. Llegando al poder a través de la rebelión y la lucha, Ar-Pharazôn era el más orgulloso y poderoso de todos los reyes de los Dúnedain en Númenor. Deseando convertirse en Señor inmortal de todo el mundo, navegó hacia la Tierra Media con una gran armada, anunciando tal grandeza y esplendor que hasta el mismo Sauron se rindió, llevándoselo a Númenor como prisionero del Rey.


Pero Ar-Pharazôn fue engañado. En el ocaso de sus días, escuchó los consejos del suplicante Sauron y falsamente creyó que él podría arrebatar la vida eterna de los Señores del Oeste tomando posesión de Valinor. Lejos de conquistar a la Muerte, Ar-Pharazôn aceleró su perdición en su carrera. Navegó por Valinor con el mayor armamento que el mundo había visto, pero tan pronto como el rey dorado puso un pie sobre las costas de Aman el Bendito, los Valar mandaron a sus guardias y avisaron al Único *(Ilúvatar), y el mundo cambió. Númenor fue destruida y tragada por el mar, y las Tierras Imperecederas fueron apartadas del mundo para siempre. La destrucción fue total. El reino de Númenor se perdió y fue borrado literalmente del mapa, a excepción de un pequeño remanente de los Fieles.


La mayoría de los habitantes de la provincia más occidental de Andúinë, los últimos líderes de los Fieles, habían mantenido su amistad con los elfos y rechazaron los consejos de Sauron. Por la gracia de los Valar, escaparon de la caída en nueve barcos. A merced del viento de una gran tormenta, fueron arrojados a las costas de la Tierra Media,  llevando una planta del Árbol Blanco y las siete piedras videntes *(los palantir) regalados a su casa por los Altos Elfos. Esos hombres, los últimos de los Dúnedain, establecieron los reinos en el exilio de Arnor y Gondor, encabezados por su gran rey Elendil y sus dos hijos, Anárion y un valiente capitán llamado Isildur.






Reinos en el exilio.


Ahora llegamos al Reino Perdido de nuestra próxima expansión. Fundada por  Elendil en el año 3320 de la Segunda Edad después de la caída de Númenor, fue nombrado como Arnor, la Tierra del Rey. El reino sureño de Gondor fue creado al mismo tiempo y el gran rey Elendil gobernó los dos desde su ciudad capital de Annúminas, en el norte. Mientras tanto, sus hijos Anárion e Isildur construyeron cada uno una fortaleza flanqueando Osgiliath, Minas Anor y Minas Ithil, para protegerse de la Sombra en el sur.  Aunque su tradición, sabiduría y arte no eran más que un eco de lo que había sido antes de la llegada de Sauron a Númenor, estos señores Dúnedain mantuvieron viva una chispa de esa gloria inicial que, sin embargo, parecía enorme para los hombres salvajes que ahora estaban bajo sus dominios.


Fue menos tiempo que una generación antes de que el valor de estos hombres se pusiera a prueba. Sauron también había sobrevivido a la caída y aunque la forma corporal en la que él siempre caminó había muerto, fue capaz de huir a Mordor como un espíritu de odio transportado en un viento oscuro. Hirviendo de ira por Elendil y los Fieles exiliados quienes estaban ahora reclamando reinos en sus fronteras, Sauron declaró la guerra en el año 3429 con la esperanza de aplastar el reino de Gondor antes de que estuviera completamente defendido.



Como Sauron empezó a acabar con las fuerzas de Gondor,  la Última Alianza de Elfos y Hombres apareció para luchar en la batalla culminante de Dagorld. Viniendo desde el norte, el señor elfo Elrond marchó junto a Elendil, el rey de los hombres cuya línea genealógica se remontaba atrás más de 3000 años hasta el hermano gemelo de Elrond, Elros. Juntos, los pueblos libres de la Tierra Media derrotaron a Sauron. El Anillo de Poder fue arrebatado de la mano de Sauron y, aunque Elendil y Anárion fueron asesinados en batalla, los Eldar y Dúnedain prevalecieron sobre las fuerzas del Señor Oscuro. Como los Anales remarcan: "Así terminó la Segunda Edad."


Por desgracia, no serían felices para siempre. Heredando la corona de su padre como rey sobre todos los Dúnedain en el norte y el sur, Isildur primero se quedó en Gondor un año para ayudar a restablecer y ordenar el reino. Pero en el año 2 de la Tercera Edad, en el camino de vuelta a su capital en el reino del norte, fue emboscado por unos orcos en los Campos Gladios. El Anillo de Poder que había mantenido Isildur como compensación por la muerte de su padre se perdió en el Anduin. Tres de sus hijos murieron defendiéndolo y sólo sobrevivió el más pequeño, *(Valandil, que no se hallaba presente y  vivía por aquel entonces en Rivendel junto a su madre).


La historia, relatada entera en los Cuentos Inconclusos (Desastre de los Campos Gladios) termina con esta frase:


"Así transcurrió la primera víctima de la malicia del anillo sin amo: Isildur, segundo rey de todos los Dúnedain, señor de Arnor y Gondor, y en esa edad del mundo, el último."


Por lo tanto, fue después de la muerte de Isildur cuando los dos reinos de los hombres se distanciaron. Cuando Valandil se hizo mayor, tomó el trono en Annúminas como Rey de Arnor, pero nadie volvería a reclamar el título de rey de todos los Dúnedain por 3000 años hasta la coronación de Aragorn como rey Elessar al final de la Guerra del Anillo.





El reino del norte.


A pesar de sus inicios poco favorables, Arnor en realidad no fue un reino perdido hasta mucho después, en la Tercera Edad. Los elfos herreros de Rivendel forjaron una nueva diadema para Valandil para reemplazar la que se perdió con Isildur. El rey Valandil y sus herederos gobernaron sobre un estado regio y próspero en el norte por muchas generaciones. Se beneficiaron del comercio con los elfos de Lindon y los enanos de las Montañas Azules, al oeste. Los príncipes de Arnor a menudo nacían y crecían en la última casa familiar de Rivendel, en el este. Los viajeros pasaban frecuentemente por el Camino del Norte a través de la ciudad fronteriza de Tharbard hacia la vecina Gondor, en el sur. Al norte estaban las tierras heladas y deshabitadas que, por el momento, no habían sido despertadas por el mal.


Esta época de relativa paz duró unos 800 años, hasta los días del décimo rey de Arnor, Eärendur. Poco sabemos de su duración excepto por el hecho de que sus tres hijos no se llevaban bien. Cuando su padre murió en el año 861, los hijos más jóvenes intentaron usurpar el poder de su hermano y, debido a las disputas generadas, el reino se dividió en tres: Arthedain, Rhudaur y Cardolan. Por ahora estamos bastante familiarizados con los temas de Tolkien, y sabiendo simplemente que Arthedain fue el más occidental de los tres te permitirá  adivinar mucho de lo que sigue.


De hecho, la capital original de Annúminas estaba en Arthedain (aunque con el tiempo se fue despoblando y desertificando y el trono se trasladó a Fornost en las Llanuras del Norte).  Fue en Arthedain donde la línea de Isildur se mantuvo y perduró, mientras que en Cardolan y Rhudaur cayó rápidamente. Los reyes de Arthedain solo continuaron tomando nombres en noldorin y mantuvieron su amistad con los elfos de Lindon e Imlandris. Arthedain mantuvo el control sobre dos de los tres palantir de Arnor.


Mientras tanto, Cardolan y Rhudaur lucharon frecuentemente por la posesión del tercer y principal palantir, que estaba alojado en Amon Sûl, en la frontera de sus reinos,  en las Colinas del Viento. Esta contienda interminable debilitó aún más a los tres reinos y aceleró la decadencia de los Dúnedain. ¿Estamos empezando a ver a dónde se dirige esto?




Angmar se levanta.


Sola, la fragmentación de Arnor no fue suficiente para destruir el reino. Sí lo era, sin embargo, para atraer los diseños del mal. Alrededor del año 1300, en la tierra del norte más allá de las Landas de Etten, comenzó a tomar forma un reino de hombres malvados, orcos y otras criaturas funestas. El señor de esta tierra era una misteriosa figura conocida solo como el Rey Brujo. Más tarde se supo que no era otro que el mismo jefe de los espectros del anillo y que su único propósito para fundar Angmar era el de destruir a los Dúnedain. encontrando la oportunidad en la desunión de Arnor, mientras Gondor permanecía fuerte. En aquellos años, sin embargo, los hombres del norte solo sabían que la amenaza de las invasiones orcas habían empezado de nuevo y que fueron dirigidos por algún sombrío Rey Brujo que, según se decía, podría crear heladas  o deshelar a su voluntad alrededor de su fortaleza de hielo en Carn Dûm. Estos son los imponentes cuarteles generales de Angmar que se representa en el arte de la caja de El Reino Perdido en un magnífico óleo pintado por Matthew Stewart (el original de cuatro pies de ancho está a la venta en su página web). ¡Contémplalo y maravíllate!

 *(Decir que lo he buscado y no lo veo, probablemente ya está vendido o a lo mejor simplemente no lo he visto, pero lo escribo como parte del texto del artículo original).




El norte está perdido.


Uno por uno, Angmar comenzó secuestrando los reinos fragmentados de Arnor. El primero en caer fue Rhudaur. Por el año 1300, la línea de Isildur ya había muerto allí y el poder fue capturado por un malvado señor de los montañeses, que era aliado secreto de Angmar. Rhudaur rechazó el reclamo legítimo de Arthedain a señorío en todo Arnor y la guerra llegó. El rey de Arthedain fue asesinado, pero su sucesor fue capaz de mantener la línea contra Rhudaur en las Colinas del Viento donde se fortificó Amon Sûl. *(como curiosidad, en las ruinas de Amon Sûl es donde el señor de los Nazgûl hiere y casi acaba con Frodo). 


En 1409, Angmar golpeó con toda su fuerza. Los Dúnedain sufrieron una derrota aplastante. El segundo rey consecutivo de Arthedian fue asesinado en batalla, Rhudaur fue ocupado totalmente por los hombres malvados sometidos a Angmar, Cardolan fue devastada y la torre de Amon Sûl fue quemada y arrasada, dejando detrás únicamente el anillo caído, como una corona áspera en la cabeza de la antigua colina donde Aragorn y los hobbits acampan en La Comunidad del Anillo.


El joven príncipe de Arthedain sobrevivió a la guerra, no obstante, y se batió en retirada hacia Fornost con el palantir de Amon Sûl. Elrond, con la ayuda de Lindon y Lórien, mantuvieron a raya Angmar por un tiempo y dos de los tres reinos del norte perduraron. La línea de los reyes permaneció intacta.


 El segundo de los reinos divididos en caer fue Cardolan. Su final tuvo menos que ver con Angmar que con Mordor. En 1636, la Gran Plaga llegó con vientos oscuros desde el este. El segundo de los tres grandes males que eventualmente puso fin a la línea real de Gondor, la plaga tuvo un gran impacto en la Tierra Media. El Árbol Blanco de Góndor se marchitó y murió en el sur. El Gran Bosque Verde enfermó y se transformó en el Bosque Negro. Y en el norte, la mayoría de la gente de Cardolan murió. Los Anales dicen:


"Fue en este momento que el fin de los Dúnedain de Cardolan llegó, y los malos espíritus de Angmar y Rhudaur entraron a los montículos desiertos y habitaron ahí... algunos dicen que el montículo de las Quebradas de los Túmulos en el que el portador del anillo fue encarcelado había sido la tumba del último príncipe de Cardolan, que cayó en la guerra de 1409."


Afortunadamente, la plaga disminuía a medida que pasaba hacia el norte y Arthedain no se vio tan afectada. Un reino sobrevivió.


En los siglos posteriores, parece que los Hombres del Norte se unieron en contra de Angmar. En 1851 incluso se reconquistó la tierra de Cardolan y trataron de recuperar de nuevo el reino perdido, pero los colonos estaban aterrorizados debido a aquellos espíritus malignos y la región permaneció desolada. En 1940, el rey Araphant de Arthedain intentó restaurar la unidad de los reinos en el exilio al casarse con Fíriel, la hija del rey de Gondor, Ondoher.  Más tarde, el rey y sus hijos cayeron ante la invasión de los Aurigas , el tercer gran mal *(Pueblo que vino de las tierras de Rhûn y batallaron contra Gondor durante cien años), pero cuando Araphant reclamó la corona de Gondor como un representante de la antigua línea de Isildur, su solicitud fue rechazada. En los casi 2000 años desde su fundación, nunca se tuvo una oportunidad tan grande y abierta de renovar el reinado, solo para cerrarse una vez más.

Al final Arthedain no podría sostenerse solo más tiempo. En el invierno de 1974, el ReyBrujo de Angmar regresó, saqueó la capital de Fornost. Y Arvedui, el último rey del norte, condujo aterrorizado desde su casa escapando por la rapidez de sus caballos, la compañía de Arvedui huyó a los túneles de las viejas minas enanas con algunos de sus guardias y dos de los tres palantir encomendados a Arnor. Allí lo guardaron en secreto hasta que, guiados al fin por el hambre, se refugiaron entre una curiosa raza ártica conocida como Lossoth o los Muñecos de nieve de Forochel.


Cuando Círdan oyó hablar sobre la destrucción del Rey Brujo en Arthedain y la huída de Arvedui hacia el lejano norte, envió marineros para salvar al rey. Pero al parecer, la fatalidad de Arvedui había sido escrita y no podría escapar del frío aliento del Rey Brujo. A medida que el barco de rescate zarpaba con el rey demacrado para traerlo de vuelta a salvo, una gran tempestad se levantó y vino con nieve cegadora del norte. Habilidosos en el mar, ni los marineros de Círdan pudieron competir con aquella violenta vorágine invernal. Durante la noche, el hielo machacó el casco, y el barco se fue a pique. Como los Anales recogieron:


"Así pereció Arvedui , el último rey, y con él los palantir fueron enterrados en el mar".


 

La batalla de Fornost.


En sus últimos días, Arvedui había estado pidiendo ayuda en su última batalla contra el Rey Brujo, y aunque no llegó a tiempo para salvar el reino perdido, un gran ejército del oeste marchó finalmente al norte para acabar con el poder de Angmar de una vez por todas. El rey de Gondor, aunque había rechazado la reclamación de Ardevui al trono, hizo enviar a su hijo Eärnur con una flota tan rápido como pudo. Círdan convocó a todos aquellos que pudieran ir con él desde Lindon. Rivendel mandó una fuerza bajo las órdenes de Glorfindel, el señor elfo. Tratando de contener la expansión del mal, marcharon al norte a desafiar al Rey Brujo de Angmar.


Por ahora, el demonio de escarcha ya había fijado su residencia en Fornost, usurpando la casa y el imperio de los reyes. Pero al igual que los numeroanos caídos, con su poder creció su orgullo. El Rey Brujo no esperó la llegada de su enemigo a su fortaleza, pero fue a su encuentro en una batalla abierta. Era demasiado orgulloso. El Ejército del Oeste pululaba sobre las fuerzas de Angmar y los dispersó en una gran derrota, conduciendo al Rey Brujo a retirarse desde Fornost hasta su fortaleza original de Carn Dûm.


El clímax de la batalla es uno de los momentos más épicos de la historia de la Tierra Media. Justo cuando parece derrotado, el Rey Brujo hace una aparición final vestido de negro, enmascarado de negro y sobre un caballo negro cabalgando con un grito terrible contra el capitán de Gondor en la plenitud de su odio. Eärnur no se inmuta, pero su caballo entra en pánico, arrastrándolo fuera de la confrontación y causando en el Rey Brujo una risa tan viciosa que ninguno que lo oyó jamás olvidó el horror de ese grito. Glorfindel y su caballo, sin embargo, no son fácilmente intimidados. Cuando Glorfindel cabalga hacia delante, el Rey Brujo se atraganta con su risa e inmediatamente gira y huye hacia las sombras.


Eärnur, tratando de recuperar parte de su dignidad, vuelve, queriendo darle caza, pero Glorfindel se lo niega y pronuncia las famosas palabras de la profecía que se cumplirán más de 1000 años después por Eowyn en los Campos de Pelennor:


"¡No le persigas! No regresará a esta tierra. Lejos está todavía su destino, y no por la mano del hombre caerá".


Con esto, la guerra terminó y el Rey Brujo se retiró a Mordor. Pero el reino del norte finalmente perdió.  Sé testigo de la historia geográfica de Arnor y su desaparición con este mapa.




El remanente oculto.


Depués de la batalla de Fornost, el norte se liberó del poder maligno de Angmar, pero en lo que se refiere a la mayoría de los hombres, no había quedado nada.


Hubo un remanso natural llamado la Comarca, cuya gente mediana mantenía que habían enviado algunos arqueros a la ayuda del rey en la última batalla contra el Rey Brujo de Angmar, pero por desgracia no hay relatos de los hombres que hayan registrado esto. Unos pequeños pueblos de los hombres más grandes aún pueblan las tierras alrededor de Bree, pero el rey se había ido. A medida que estas comunidades se dedicaron a llevar a cabo el buen y ordenado negocio de vivir, hacían cada vez menos caso del resto del mundo, donde las cosas oscuras se movían, y se convirtieron en gente simple y satisfecha retirada en su agradable rincón del mundo. El único residuo cultural que se mantuvo que indicaba que habían sido una vez los dueños de un vasto y poderoso reino era el dicho idiomático Cuando el Rey regrese, "utilizado para algún bien que podría no ser logrado, o para algún mal que podría no ser enmendado".

 

Pero a pesar de todas las apariencias en la vida cotidiana de esta gente simple, la oscuridad de Angmar no fue completamente desterrada con la partida del Rey Brujo. En los siglos que siguieron, los orcos se multiplicaban de nuevo en las Montañas Nubladas, empezando a devastar la tierra. Los lobos mantenían un peligro que no acababan todavía. Los trolls podrían bajar de las montañas buscando corderos y carne humana. Y lo más terrible, había sombras que salían de lugares oscuros y lejanos, como huesos agitados en los montículos, no muertos tumularios y delirios de la noche, fantasmas de las tumbas de un reino caído.


No todo estaba perdido, sin embargo. Aunque Arvedui, el último rey, murió en las aguas heladas, sus hijos fueron protegidos por Círdan en los Puertos Grises, hasta que pudieran ser enviados a Rivendel junto a las reliquias de su casa. Sin un reino para gobernar, el hijo de Arvedui llegaría a ser el primer capitán de los Dúnedain. Para el próximo milenio, la línea de los reyes continuaría  por esos capitanes cuyos hijos fueron adoptados en la Casa de Elrond. Fuera de la vista y de la mente, fueron sin embargo el orgullo y la maravilla de la línea del norte que, a pesar de que su poder se había ido y su gente disminuido, a través de todas las generaciones la sucesión fue ininterrumpida de padre a hijo.


Estos Dúnedain, el remanente de un remanente de un remanente desde Arthedain hacia Arnor y hasta Númenor, son los héroes y aliados que nos tocará jugar en El Reino Perdido.  A pesar de que han pasado a la sombra y se han convertido en un secreto y gente errante cuyas andanzas y labores son raramente cantados o grabados, los montaraces del norte nunca han dejado de mantener la guardia y vigilancia y de proteger la paz en la tierra de sus padres olvidados y sus hermanos ingratos. Ya que un remanente de Angmar también permanece. La fortaleza de Carn Dûm sigue en pie en las heladas tierras de Eriador. Sin embargo, en la sangre de un montaraces todavía fluye la fuerza y dignidad de los reyes de la antigüedad.



"No todo lo que es oro reluce,

ni toda la gente errante anda perdida;

a las raíces profundas no llega la escarcha,

el viejo vigoroso no se marchita.



De las cenizas subirá un fuego,

y una luz asomará en las sombras;

el descoronado será de nuevo rey,

forjarán otra vez la espada rota."



      Radurulf

12 comentarios :

  1. Leyéndolo me ha recordado a un juego de estrategia por correo que había hace unos quince años, que llevaba una tienda de Barcelona (¿Central de Jocs?) con el que competías en dos bandos llevando los distintos reinos de la Tierra media. ¿Alguien por aquí conoció ese juego?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Os quería colgar aquí el mapa con el que jugábamos (era por correo pero cada jugador tenía un mapa, libro de reglas y recibía cada dos semanas el informe de sus acciones). ¿Se pueden colgar fotos de alguna forma? Os aseguro que os molará :)

      Eliminar
  2. Qué guay! Tenía ganas de leer este artículo pero mi inglés no llegaba a tanto, ahora lo podré hacer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Impresionante artículo. No tiene desperdicio. Felicidades al autor, y también al traductor ^^. Muchas gracias, ha sido una autentica delicia.

      Eliminar
    2. Totalmente de acuerdo. Cuando quieras repetir, Radurulf, estás más que invitado al Bosque...

      Eliminar
    3. Gracias a los dos, eso espero yo también ^^

      Como digo, sí tenía pensado aportar algo más, como alguna creación de carta, ¿vosotros con qué herramientas o cómo las hacéis, hay alguna plantilla disponible que lo facilite?

      Eliminar
  3. Que preciosidad de texto... Muchísimas gracias por el aporte Radurulf. Tengo fresca mi primera lectura del Silmarillion pero este texto es mucho más claro y fácil de leer. Ojalá podamos disfrutar de más colaboraciones tuyas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ops, pensaba que lo estaba editando.

      Muchas gracias, se agradece leer esto cuando uno estaba dudando un poco acerca de la traducción. Tenía pensado desglosar el texto en partes y explicarlas por separado (acerca de los Silsmarils, por ejemplo) y hacer una carta para cada texto de cada tema diferente, aunque tendría que saber cómo las creáis, veré si tengo tiempo.

      Aprovecho y agradezco el comentario a los demás también, os recomiendo además esta entrada de Master of Lore, que si miráis mientras leéis este artículo o al final seguro que os queda más claro: https://masteroflore.wordpress.com/2015/02/18/the-dunedain/

      Un saludo a todos :)

      Eliminar
  4. Estoy a medio acabar de leer el artículo porque aprovecho pequeños momentos libres pero además de felicitar tanto al autor como al traductor por él quería enseñaros en qué web se puede observar más grande el óleo de Matthew Stewart que se comenta en el apartado "Angmar se levanta" a mitad del artículo: http://www.infectedbyart.com/gallerypiece.asp?piece=2157&gsub=246

    Me ha gustado mucho poderlo admirar con más detalle. Una gran pintura!

    ResponderEliminar
  5. Se agradece ^^

    Con estas cosas siempre es mejor verlas de cerca.

    ResponderEliminar
  6. La nueva expansion deluxe de El Reino Perdido seguro que estará impresionante, como todo lo que sacan, pero ademas, a quien no le gustaría tener una expansion centrada en los reinos del norte en guerra contra Angmar??

    ResponderEliminar
  7. Mil gracias al traductor por este aporte, de verdad q he disfrutado mucho recordando lecturas de antaño.

    Y por supuesto también al autor por explicar tantas cosas de forma tan clara y ordenada.

    Gracias!

    ResponderEliminar