lunes, 7 de septiembre de 2015

Atlas de la Tierra Media: La Mina del Enano



Segunda entrega de nuestro Atlas de la Tierra Media; esta vez recorreremos el interior de Caradhras, Celedbil y Fanuidhol. Bienvenidos a Moria.
Recordaros que:
  • La información narrada en las entradas del Atlas no es mía, es una recopilación de páginas como la Tolkienpedia, el Fenómeno o El Anillo Único, que os recomiendo visitar en caso de que queráis saber más sobre la geografía e historia de la Tierra Media.
  • Las fechas expuestas en todos los artículos son aproximadas, ya que las he sacado de diferentes fuentes y no todas las cronologías coinciden. Si estáis seguros de que alguna es incorrecta, por favor, hacédmelo saber y la corrijo para tener una línea temporal mucho más completa y correcta.
Y ahora coged suministros, algo de luz y no soltéis la empuñadura de vuestra arma, pues comenzamos a descender hacia las entrañas de la montaña…


 
KD. Khazad-Dûm: A diferencia del ciclo de Sombras del Bosque Negro, en el que recorremos gran parte de la geografía de la Tierra Media, la Mina del Enano concentra toda su historia en Moria y sus alrededores.

Cuenta la leyenda que cuando Durin I, el padre de los Enanos, despertó en el Monte Gundabad, se dirigió al sur, siguiendo las sendas que iban paralelas a las Montañas Nubladas. Al llegar al valle de Azanulbizar, Durin I quedó sorprendido de la belleza del entorno, y se asomó al Lago Espejo. Al inclinarse, vio que en la superficie del lago apareció una corona de estrellas, y entonces supo que había encontrado el lugar donde moraría él y su pueblo. En los años siguientes, Durin volvió a Azanulbizar con una compañera y con los Enanos, su pueblo y, en poco tiempo, excavaron en las cuevas de Azanulbizar y las convirtieron en unas profundas, laberínticas y extensas minas con muchas galerías, estancias, túneles, puentes y corredores; que se extendían bajo las raíces de los tres picos de Khazad-dûm: el Bundushatûr (o Fanuidhol), el Zirak-Zigil (o Celebdil) y el Barazimbar (o Caradhras). Allí creció la más grande ciudad de los Enanos, donde se forjaba, se excavaba, se escribía y se mejoraban las artes enanas.

Durante la Primera Edad no ocurrieron grandes acontecimientos en la Mina, aparte de que se extendió aún más y se volvió más próspera. Al principio, el comercio de Khazad-dûm era entre Enanos, pero con la llegada de los Edain que se dirigían al oeste, los Enanos empezaron a establecer relaciones con los Hombres. Es probable que hubiera algunas relaciones con los Elfos Silvanos, aunque no siempre cordiales.
A principios de la Segundad Edad, se descubrieron vetas de mithril, la Plata de Khazad-dûm, por lo que la importancia económica de la Mina se vio aún más aumentada. Pero lo que provocó grandes cambios en las relaciones de los Enanos fue la llegada de los herreros elfos a Eregion, que habían emigrado desde Beleriand. Desde ese momento, se formaron importantes vínculos de amistad entre Elfos y Enanos, que comerciaban mutuamente y de forma amistosa. Tal era su amistad, que grabaron juntos las inscripciones de las Puertas del Oeste de Khazad-dûm, y cuando los Anillos de Poder fueron forjados por los Elfos, se los dieron a los Enanos, para enfado de Sauron. Fue por este motivo que atacó Eregion, y la derrota de los Elfos supuso el abandono de la región. El último signo de amistad entre Enanos y Elfos fue que Durin I envió un importante regimiento de Enanos a combatir junto con Gil-Galad contra Sauron.



Aún al principio de la Tercera Edad, Khazad-dûm era próspera y poderosa, a pesar de que Sauron empezó a recobrar su poder y los Orcos empezaron a infestar las Montañas Nubladas. Pero lo que verdaderamente marcó el fin de Khazad-dûm fue el afán de los Enanos por encontrar mithril. Al final llegó un momento en el que excavaron demasiado hondo, y despertaron a un Balrog de Morgoth que se había ocultado en lo más profundo de la tierra tras su destierro. Desde entonces Khazad-Dum pasó a ser conocida simplemente como Moria, el Abismo Negro. El Balrog acabó expulsando a los Enanos de Moria tras una larga batalla, y los orcos ocuparon la Mina, enseñoreándose de los túneles y robando todos los tesoros que pudieron.
En el año 2790, Thror Rey Bajo la Montaña y su pueblo fueron expulsados de la Montaña Solitaria por el dragón Smaug. Thror, recordando el antiguo esplendor de Moria, decidió reconquistarla, y se dirigó a las Puertas del Este de Moria acompañado por Nár, su sirviente. Allí se adentró en las minas orgullosamente, a pesar de las advertencias de Nár, y días después, encontró, con gran pena, el cadáver de Thrór, mutilado por los Orcos. En la cabeza de Thror los Orcos habían escrito el nombre de Azog, el asesino de Thror.
Nár acudió entonces a Thráin y le explicó lo ocurrido, de modo que Thráin decidió declararles la guerra a los Orcos. La batalla que hubo en las puertas de Azanulbizar fue llamada la Batalla de Nanduhirion, y fue la más grande que hubo entre Enanos y Orcos. En ella hubo muchas muertes y mucho dolor, y a pesar de que los Enanos obtuvieron la victoria y mataron a Azog, no osaron entrar en Moria, pues el Balrog, conocido como el Daño de Durin por los Enanos, seguía dentro de las minas. 

Años más tarde hubo otro intento de reconquistar Moria, esta vez por Balin de Erebor, que acompañado por Óin, Ori y una hueste de Enanos, salió de Erebor y se instaló en Moria. Sin embargo, este intento resultó trágico, pues los Orcos los asediaron durante cinco años hasta replegarlos en la Cámara de Mazarbul, donde los Enanos tuvieron su fatídico final. 

Años después, la Compañía del Anillo cruza las Minas de Moria para lograr superar las Montañas Nubladas, después del intento fallido de atravesar las montañas por el Paso del Cuerno Rojo. En la mañana del tercer día de viaje en Moria, descubren el diario que narra lo que le pasó a Balin y a su séquito, pero mientras lo leen son atacados por un numeroso grupo de Orcos. Antes de llegar a la salida, se encuentran con el mismísimo Balrog, y Gandalf se enfrenta a él para retenerlo. Tras la caída de ambos por el Abismo de Durin, la lucha prosigue hasta la cima del Celebdil, donde Gandalf logra derrotarlo. Esta lucha se conoció posteriormente con el nombre de Batalla de la Cima.


1. La puerta del Cuerno Rojo: Caradhras (proveniente del Sindarin; caran, rojo y ras,cuerno) es el más alto de los tres picos de las Montañas Nubladas centrales, bajo los cuales se extiende el reino Enano de Moria. El Celebdil se alza al suroeste, mientras que el Fanuidhol se encuentra al este. La escarpada cima está cubierta de nieves eternas. Las rocas de la ladera reflejan la luz del sol con un color rojo cobrizo, lo que le otorga el nombre común de ‘Cuerno Rojo’. En las profundidades de la montaña se pueden encontrar grutas naturales, y enormes vetas de mithril.


El paso de Caradhras, en la vertiente sureste, es uno de los pocos caminos que permiten cruzar las Montañas Nubladas. Aunque se trata de un paso estrecho, tortuoso y peligroso, numerosos pueblos, ejércitos o simples viajeros lo han atravesado a lo largo de la historia. En ocasiones, se producen tormentas repentinas que atrapan a los viajeros, cuyas causas algunos achacan al propio espíritu de la montaña. Por ello, el monte recibe el epíteto de ‘el Cruel’.
Era un paso muy usado en la Segunda Edad del Sol por los elfos de Eregion y los enanos de Moria, ya que su salida pasaba por las cercanías de las Grandes Puertas de la mina.

A finales de la Primera Edad, un Balrog se esconde en una profunda caverna, refugiándose de la caída de Morgoth. Durante siglos, el demonio queda oculto, olvidado por todos. Mucho más tarde, en la Tercera Edad los enanos de Moria construyen túneles en Caradhras desde sus estancias principales (al sudoeste en el Celebdil), en busca del mithril, que se hace cada vez más escaso. Pero cavan demasiado profundo, y despiertan al Daño de Durin en 1980 TE. El demonio mata al rey Durin VI e invade Moria, y los Enanos se ven forzados a abandonar sus estancias en 1981 TE.

2. Camino a Rivendel: Aunque muchos piensan que Rivendel es el nombre del refugio élfico que Elrond hizo construir, en realidad la denominación alude al valle en el centro del cual estaba levantado. Este valle, al que también se conocía como Imladris (que en Sindarin significa "Valle Estrecho"), se encontraba en las laderas orientales de las Hithaeglir (o Montañas Nubladas en lengua común), y era en realidad una profunda grieta de escarpadas paredes, con numerosos riscos y salientes de roca. Bajo sus piedras fluía un acuífero que afloraba por numerosos puntos, dando lugar a espectaculares cascadas y saltos que dotaban al lugar de una sobrecogedora belleza; esto, unido a la armonía y gracia con la que los elfos edificaron sus estancias, convertía a Imladris en uno de los rincones más bonitos de la Tierra Media. La senda principal, la que venía desde los Vados de Bruinen, era un camino bien trazado y no demasiado complicado de transitar; salvaba una peña por medio de unas escaleras labradas sobre la piedra, y luego descendía hasta el puente sobre el Sonorona, cruzando sobre unas cascadas y dando acceso al refugio de Elrond; aunque existía otro acceso, este mucho más complicado de abordar, que llegaba por el oeste, y que fue el que utilizaron Thorin y Compañía.

Otro hecho destacable también de la historia de este Valle también acaecido durante la Segunda Edad. De aquí partió la Última Gran Alianza de Hombres y Elfos a cuya cabeza iban Gil-Galad, Cirdan, Elrond, Isildur y Elendil para derrotar a Sauron de Mordor. Durante la Tercera Edad en Rivendel se construyó un refugio o casa. Este lugar se convirtió en un sitio para atesorar la Cultura de los Años Antiguos y donde reposaba la sabiduría de los Altos Elfos. Durante la Tercera Edad, Imladris vivió un periodo de tranquilidad proporcionada por el Gran Anillo que portaba Elrond a pesar de las turbulencias políticas y militares que asolaron el Norte de la Tierra Media y de la cercanía con el Bosque de los Trolls. También se convirtió, con la caída del Reino del Norte, en el lugar donde se custodiaban los fragmentos de Narsil y el Cetro del Reino del Norte


3. El Guardián del agua: Las Puertas de Durin eran la entrada occidental al reino de Khazad-Dûm. Fueron construidas en la Segunda Edad, probablemente antes del año 1000 SE, cuando la amistad entre los enanos y los elfos de Eregion era mayor de lo que nunca fue antes y nunca llegó a ser después.

Fueron construidas en colaboración por Elfos y Enanos. Narvi, posiblemente el mayor artesano de los enanos en aquel tiempo, diseñó y construyó las puertas mismas; Celebrimbor, Señor de Eregion, las decoró con ithildin: hizo los Emblemas de Durin, un martillo y un yunque coronados por siete estrellas; los Árboles de los Altos Elfos; y la Estrella de la Casa de Feänor.

Las Puertas estaban construidas de forma que pudieran abrirse desde dentro, simplemente empujándolas. Se necesitaba la fuerza de al menos dos enanos para hacer esto. Además, los enanos siempre mantenían una guardia tras las puertas, de modo que una persona sola, previsiblemente alguien que tratara de escapar, no podría abrir sin ayuda de la guardia. Desde el exterior, ninguna fuerza enana, élfica o humana podía mover las puertas, excepto la contraseña inscrita en ellas; entonces se abrían solas, hacia los lados, hasta tocar la pared de roca.

En contraste con las Puertas del Este, estas eran mucho más simples, y además se encontraban medio ocultas; la entrada sólo era marcada por dos acebos a ambos lados de las puertas. El único modo de abrirlas desde fuera era palparlas para que brillara el ithildin de las puertas a la luz de la luna. Una vez el ithildin brillaba, se mostraban los emblemas de Durin: un martillo y un yunque coronados por siete estrellas; y los emblemas de los Herreros Elfos: los Árboles de los Altos Elfos y la Estrella de la Casa de Feänor. También se mostraba un acertijo que permitía la entrada si la respuesta correcta era pronunciada. En cambio,las puertas se podían abrir fácilmente desde dentro, bastaban dos personas empujando desde dentro para abrirlas.

Las Puertas permanecieron abiertas durante muchos años mientras los enanos de Khazad-Dûm y la gente de Celebrimbor mantenían el comercio para su mutuo beneficio. Pero se cerraron al oeste luego de que Eregion fuera arrasada por la Guerra entre Sauron y los elfos, en 1697 SE. Aunque si bien las Puertas no se mencionan de nuevo en la historia hasta la Guerra del Anillo, sin duda el Pueblo de Durin habría abierto y cerrado las puertas numerosas veces antes de la llegada del Balrog en el año 1980 TE, cuando Moria quedó desierta.

Cuando la Comunidad del Anillo se dirigía a estas puertas, se encontró con que las artes de Sauron habían transformado el lugar: el Sirannon (el arroyo que nacía de las puertas) se había convertido en un oscuro y tenebroso embalse que anegaba toda la hondonada ante las puertas, y casi se había secado en su curso inferior. En ese estanque habitaba el Guardián del Agua, una criatura sin nombre que los compañeros apenas logran entrever, horrorizados, y que casi acaba con la misión.

Poco se sabe de este terrible ser. Era el guardián de la Puerta Oeste, entrada por la que nadie podía cruzar sin desafío. No se sabe por qué guardaba la Puerta Oeste; se puede especular que fue puesto allí por el Balrog de ​​Moria, o podría haber sido sólo un animal que fue la defensa de su territorio y no tenía conexión con Sauron o el Balrog.

4. La larga oscuridad y 5. Cimientos de Piedra: voy a aprovechar estas dos aventuras para desarrollar un poco el interior de la mina.



Sala de la Guardia -  Se trataba de una sala que custodiaba una encrucijada de tres pasajes que salían hacia el este pero que tomaban diferentes alturas y direcciones partiendo de un gran arco. 

Sala vigesimoprimera del ala norte - A unas 15 millas en línea recta de la sala de guardia, y siguiendo el pasaje de la derecha, se encontraba la sala vigesimoprimera; ubicada en el séptimo nivel (es decir, seis niveles por encima de las puertas) del extremo norte de la mina. Tras pasar una puerta abovedada, se encuentra una amplia sala con un vasto cielo raso sostenido por numerosos y poderosos pilares tallados en la piedra. El recinto tenía las paredes negras lisas y pulidas y en sus extremos se abrían grandes arcos, que conducían a través de distintos pasajes, hacia el norte, hacia el este, hacia el sur y hacia el oeste. Sobre los arcos del norte y del este había aberturas que traían luz de las grandes ventanas abiertas en los flancos de la montaña. Para llegar a las puertas había que tomar un camino que salía cruzando el arco del este, e ir a la derecha y al sur, descendiendo.

La cámara de Mazarbul - La cámara de Marzarbul, también conocida como la “Sala de los Registros”, es una estancia situada en el extremo norte del séptimo nivel de Moria. Es una sala cuadrada con una gran cantidad de cofres de madera, donde se guardan muchos de los escritos de Khazad-dûm, realizados a lo largo de los siglos. Tenía dos puertas, una que daba a un corredor, y otra que daba a la inmensa sala vigesimoprimera. Es el lugar en donde los enanos llevaban un detallado inventario y todos los registros de los objetos de uso común, del metal hallado en las excavaciones, y crónicas de la vida en la mina.

En el lado este, había una profunda abertura en la pared, que iluminaba la sala con luz solar. Allí se encontró la tumba de Balin, en la que se posaba el haz de luz producido por la grieta. También estaba allí el Libro de Mazarbul, encontrado por Gandalf el 15 de enero del año 3019 TE, al paso de la Comunidad por Moria, lo que permitió conocer lo que pasó en el intento de recuperar la antigua ciudad. Sobre la tumba estaba grabado en runas enanas:

Balin, hijo de Fundin, señor de Moria

En las paredes de piedra de la sala, los enanos habían, excavado muchos nichos que contenían cofres de madera con cerrojos; en donde se guardaba la información y algunos objetos. Estaba iluminada con luz natural por medio de una abertura alta y grande que miraba hacia el este. Bajo esa abertura, había una puerta más pequeña, con dos grandes anillos de hierro en cada lado y que conducía a un pasadizo que llevaba, tras una milla y muchos tramos de escalera, a la Sala Segunda.

Cuando la Expedición de los Enanos llegó a Moria se asentaron en la Sala Vigésimoprimera y Balin hizo de la Cámara de Mazarbul sus aposentos. Cinco años después; se ocultaron allí los pocos Enanos supervivientes de los constantes ataques de los Orcos, siendo su último lugar de resistencia. 
Sala segunda - Este enorme espacio tallado en la roca de la montaña es el segundo lugar que hay que atravesar desde la entrada principal de la mina, en el primer nivel. Se trataba de una sala amplísima, rectangular, mucho más larga y ancha que la sala vigesimoprimera y en todo lo largo del centro se alzaba una doble fila de pilares majestuosos. Habían sido tallados como grandes troncos de árboles y una intrincada tracería de piedra imitaba las ramas que parecían sostener el cielo raso. Los tallos eran lisos y negros. Muchos túneles, corredores y pasadizos llegaban a esta sala de todas direcciones; pero el principal llegaba desde el oeste en el extremo más largo de esta. En el extremo este, se alzaba el puente de Khazad-dûm y un abismo de profundidades desconocidas, que sólo podía ser transpuesto a través del estrecho puente. Del otro lado del abismo se encontraba el portal de la sala y de allí partían grandes escaleras, arriba de las cuales se encontraba una ancha senda que llegaba a la sala primera, la sala junto al portal este.

El puente de Khazad-dûm - Ubicado sobre un abismo profundo en el extremo este de la segunda sala en el primer nivel de la mina. Se trataba de un estrecho puente de piedra, sin barandilla ni parapeto, que describía una curva de cincuenta pies sobre el abismo. Era una antigua defensa de los enanos contra cualquier enemigo que pusiera el pie en la primera sala y los pasadizos exteriores. No se podía cruzar sino en fila de a uno. Allí se produjo el segundo enfrentamiento de Gandalf con el Balrog de Moria; en ese hecho el mago se quedó a la retaguardia permitiendo que el resto de la Compañía cruzara el puente, para luego y con un golpe de su vara, romper el puente en el lugar en donde el balrog estaba parado, cayendo al abismo y arrastrando éste, en su caída, al guía de la Comunidad.



Las puertas del lado este de Moria - La entrada principal de la imponente Khazad-dûm se abría al este de las Montañas Nubladas, hacia Azanulbizar. Un gran salón, (la sala primera) de enormes columnas talladas por los enanos de Moria, y con altas ventanas que miraban al este y donde entraba la luz de la mañana, precedía a las grandes puertas. Estas estaban sujetas, sobre montantes, a un gran arco en la boca de la mina.

Antes de que las puertas fueran destruidas en las guerras contra los orcos y como daban al ancho mundo, poseían inscripciones rúnicas en varias lenguas: hechizos de prohibición y exclusión, y órdenes de que se fuera todo aquel que no tuviere permiso del señor de Moria, escritas en quenya, sindarin, oestron, las lenguas de Rohan, de Valle y las Tierras Pardas. En el umbral había una larga escalinata de amplios y gastados escalones tallados en la piedra; que conducían a Azanulbizar. Y al pie de la escalera nacía un camino que «era abrupto y quebrado y se convertía casi en seguida en un sendero y corría serpenteando entre los brezos y retamas que crecían en las grietas de las piedras. Pero todavía podía verse que en otro tiempo un camino pavimentado y sinuoso había subido desde las tierras bajas del reino de los enanos. Muchas historias, a lo largo de las edades, se vivieron frente a esas magníficas puertas. Por allí entró Thror, quien en medio de su locura se le ocurrió desafiar al señor orco de Moria, pretendiendo morir en las mansiones de sus ancestros. Y allí fue vengado por un joven Dain Pie de Hierro, quien cortó de un hachazo, la cabeza de Azog. Y por allí huyó una desolada Compañía del Anillo tras la pérdida de su guía a manos del Balrog.


Torre de Durin - Se trata de la única edificación exterior de Moria. Situada en lo más alto del Celebdil (o Cuernod e Plata en sindarin), es una atalaya de vigilancia en la que termina la Escalera Interminable. Está ubicada justo al lado sur del Caradhras, separado de éste por el Paso del Cuerno Rojo. Es conocida sobre todo por ser el lugar donde tuvo lugar la Batalla de la Cima, en la que Gandalf logró derrotar al Balrog de Moria después de un épico y largo enfrentamiento. Tanto la Torre como la Escalera quedaron destruidas después de la Batalla. 

6. Sombra y Llama: Los balrogs son Maiar al servicio de Melkor y Sauron descritos como enormes y amenazantes humanoides, con la habilidad de controlar el fuego, la oscuridad y las sombras. Inducían terror en enemigos y aliados por igual, y la sola mención de su nombre hacía temer a los más valerosos guerreros. Solían estar armados con látigos ígneos de varias puntas, y a veces con enormes espadas de fuego. Se deja entrever en los libros de Tolkien que los balrogs eran terriblemente poderosos, ya que requerían un esfuerzo colosal para ser destruidos; sólo los dragones podían rivalizar con ellos en ferocidad y destrucción.

Al final de la Edad de los Arboles, los Valar capturaron a Melkor y destruyeron Utumno, haciendo huir a los Balrogs, los cuales se ocultaron en profundas simas y abismos. Cuando Melkor volvió de Valinor bajo el nombre de Morgoth, y fue atacado por la criatura arácnida Ungoliant en la costa helada de Lammoth (en Beleriand), los Balrogs despertaron y ayudaron a su amo, espantando a la araña.

Cuando los Noldor llegaron a Beleriand en persecución de Morgoth, consiguieron la victoria contra los orcos. Sin embargo, cuando las fuerzas de Feänor intentaron tomar Angband, los Balrogs irrumpieron y su líder, Gothmog, hirió mortalmente a Feänor. Y aunque sus hijos pusieron en fuga a los Balrogs, Fëanor murió poco después.

En la Guerra de la Cólera con la que finalizó la Primera Edad, la mayoría de los Balrogs fueron destruidos, aunque al menos uno, el conocido como Daño de Durin, consiguió escapar y refugiarse en las profundidades de la tierra. En el año 1980 de la Tercera Edad los Enanos de Khazad-Dûm cavaron tan profundamente que despertaron a la criatura, que mató a Durin IV y su hijo Náin I y forzó a los Enanos a abandonar Moria. El año 3019, la Comunidad del Anillo se aventuró en Moria y fueron atacados por orcos y el Balrog en la Cámara de Mazarbul. Gandalf se enfrentó al balrog en el Puente de Khazad-dûm, el cual colapsó con ambos encima y cayeron a una profunda sima. Pero, a diferencia del duelo con Glorfindel, los contendientes sobrevivieron a dicha caída y prolongaron su duelo a través de los túneles de Moria hasta que Gandalf fue capaz de abatirle.

A pesar de numerosas interpretaciones de la apariencia del Balrog, Tolkien mismo nunca clarificó enteramente su apariencia exacta. No está claro si el Balrog retuvo la habilidad de cambiar forma de los Maiar, o cuál era la forma exacta de aquel que encontró la Comunidad. Especialmente, nunca estuvo claro cuán grande era, o si fue vislumbrado como una criatura alada o no.



Y hasta aquí la geografía de Moria y las Montañas Nubladas. Espero que os haya gustado y aclarado algo de este apasionante mundo que Tolkien nos legó. 
Nos vemos en la siguiente entrega donde recorreremos las desoladas y decadentes tierras del reino de Gondor.

Dens



10 comentarios :

  1. Espectacular entrada, Dens. Bravo.
    Buen repaso a la historia del palacio de los enanos bajo las Montañas Nubladas. Tanta codicia acabó con ellos pues un Balrog era un enemigo demasiado poderoso.
    A propósito, siempre me sorprendió que los elfos de la Primera Edad pudiera luchar de tú a tú con los Balrogs (del Quenya Valarauko=Demonio de Poder), teniendo en cuenta que eran Maiar y como tales seres superiores. Sin duda los elfos de aquellos lejanos años estaban hechos de otra pasta más cercana a la divinidad y el trecho entre los Maiar y los primeros nacidos no era tan grande.
    Una pista de la calidad de los elfos de la Primera Edad siempre me la dio el hecho de que incluso pudieran entablar combate con el mismísimo Morgoth, una Vala ni más ni menos, cuando, a su lado, el todopoderoso Sauron de la Tercera Edad en aquel entonces era tan solo un Maia lugarteniente del Enemigo Oscuro en Tol-in-Gaurhoth.

    Bueno, que me ido por los cerros de Beleriand... :) Gran trabajo de documentación.

    ResponderEliminar
  2. madre mia que trabajo tiene esto¡¡la verdad es que al leerlo me entran ganas de jugar todas esas aventuras,esta introduccion si que esta currada mucho mejor que la que acompaña las intrucciones

    ResponderEliminar
  3. Fuah, he disfrutado leyendo todo el artículo. Inmensidad de detalles que uno no sabía y ves cómo el puzzle va encajando cada vez más.

    ResponderEliminar
  4. Me encanta!!!. Voy por el primer ciclo así que viene al pelo, queda menos para adentrarme en Moria.

    ResponderEliminar
  5. Impresionante cómo cavaron los enanos! Me quedo con muchas ganas de ver el Lago Espejo, me ha parecido muy inquietante.
    El artículo está genial y muy informativo, felicidades y gracias!

    ResponderEliminar
  6. Bueno, ¿vamos preparando una aventurilla sobre esto? 😉

    ResponderEliminar
  7. Bueno, ¿vamos preparando una aventurilla sobre esto? 😉

    ResponderEliminar
  8. ¡Que bueno! Me ha encantado leer los atlas! :D

    ResponderEliminar
  9. Muy buen artículo, me ha gustado mucho. Felicidades!!

    ResponderEliminar